Qué es un split sheet en música: el reparto de autoría explicado

Dos personas terminan un beat y un estribillo, la canción se queda cuatro meses en un disco duro y entonces sale una sincronización. Lo primero que pregunta la editorial es quién tiene qué porcentaje, y la respuesta que suele llegar es una captura de un chat.
Un split sheet es el documento de una página que sustituye esa captura: diez minutos al final de la sesión y años de discusiones ahorrados. En las sesiones de composición serias se rellena antes de que nadie se vaya a casa.
Qué recoge de verdad un split sheet
Lista a todas las personas que han aportado algo a la composición y el porcentaje que controla cada una. Ese es todo su trabajo. Nada de describir el estudio, ni notas sobre el ambiente del beat, ni quién pagó la sesión: nombres al lado de números, firmado por todos.
Aquí se suelen mezclar dos ideas. La composición es la canción tal como está escrita y el máster es su grabación. El split sheet solo trata de lo primero. Si un productor escribió los acordes, la melodía y el patrón de batería, ese productor es autor de la composición, y su nombre va en la misma columna que el de quien escribió el estribillo.
Cada nombre lleva además dos partes. La parte de autor pertenece a quien escribió y nada se la quita; la parte editorial administra la canción y muchas veces se cede a una editorial o se la queda el propio autor. Una hoja con un solo número por persona se está dejando media foto fuera.
Lo que no hace
Rellenarlo no registra los derechos de autor, no te da de alta en ninguna sociedad de gestión y no protege la grabación. Los derechos de autor existen desde el momento en que la canción queda fijada en un archivo, sin ningún papeleo. Inscribirla en un registro de la propiedad intelectual es un paso aparte y opcional, y darse de alta en una entidad de gestión como SGAE, SACM o SADAIC es otro distinto.
Tampoco libera un sample: si el beat lleva un loop sacado de un disco, ese propietario no aparece en la hoja hasta que un acuerdo de licencia lo pone ahí.
Los campos que importan en la hoja
- Título provisional. El que todo el mundo usó en la sesión, aunque cambie antes de publicarse.
- Fecha y estudio. Un detalle pequeño que resuelve un número sorprendente de disputas.
- Nombres legales. Los nombres artísticos cambian, los pasaportes no.
- Sociedad de gestión y número IPI. El IPI es el identificador que la base de datos de la CISAC da a cada autor, el que une el nombre de la hoja con el dinero.
- Porcentaje por autor. La columna tiene que sumar 100. Una hoja que suma 110 la acaba corrigiendo otra persona, y mal, dos años después.
- Parte de autor y reparto editorial. Dos columnas, no una.
- La firma de todos los que estaban en la sala. Un nombre escrito a máquina no es una firma.

Un beat con licencia es otra historia
La mayoría de canciones hechas sobre un type beat no empiezan con cuatro autores en una sala. Empiezan con una licencia y un vocalista, y la licencia ya dice cuánto cuesta el beat, cuántos streams o ventas cubre y qué pasa cuando se llega a esos límites. El productor se queda con el beat y el vocalista tiene la parte de lo que escribió encima.
Una compra en exclusiva cambia la foto, porque entonces el contrato decide hasta dónde llega la cesión y si el productor conserva su parte de autor. Por eso los términos y condiciones importan más que la hoja el primer día: léelos una vez y la conversación del reparto al final dura cinco minutos en vez de una tarde.
Un beat como Wisdom enseña lo que suele salir de la sala con un vocalista: 808 duros debajo de un arpegio triste, espacio en los medios y un estribillo que ya sugiere por dónde va la melodía. Cuando alguien escribe encima, la hoja se rellena esa misma noche, con la parte del productor resuelta por la licencia y la parte de autoría resuelta en la sala. El resto del catálogo de instrumentales tiene la misma conversación a distintas velocidades, y su lado más oscuro está en la sección de beats de trap.
Cuándo rellenarlo
En la sesión. No después de la mezcla, no después de anunciar la fecha de salida y no cuando lo pida el sello. Una hoja firmada mientras todos siguen en el edificio vale diez firmadas seis meses después, y los números que la gente acepta cuando la canción todavía suena mal son los honestos.
Tres casos cubren casi todo: cualquier canción con más de un autor, cualquier beat que va a una publicación comercial y cualquier sesión en la que se pasan archivos entre gente que no trabaja junta cada semana. Los remixes usan la misma hoja, con una nota en el título.
Preguntas frecuentes
¿Un split sheet tiene validez legal?
Una vez que todos lo han firmado, es una prueba del acuerdo al que llegaron los autores, y eso es lo que mira un juez si llega una disputa. Que cuente como contrato completo depende de la ley de tu país, y si hay dinero de verdad en juego, conviene que un abogado especializado en música lo lea una vez.
¿Necesito un split sheet si he usado un beat con licencia?
La licencia ya cubre el uso del beat, así que la parte del productor está por escrito. Aun así, la hoja ayuda con todo lo que se coescriba encima, y se vuelve imprescindible en cuanto un segundo autor toca la canción.
¿Qué porcentaje le corresponde al productor?
No hay un número estándar. La mayoría de sesiones acaban entre una quinta parte y la mitad de la composición, según cuánto de la canción lleve el beat, y la única respuesta mala es dejar la hoja en blanco.
¿Se puede cambiar el reparto después?
Sí, con el acuerdo de todos por escrito. Haz una hoja nueva, ponle fecha, fírmala otra vez y guarda la antigua. Borrar la primera versión es como empieza la discusión.

